Originario de la región andina del Táchira, eligió esta ciudad como su nuevo hogar, oportunidad que le agradece infinitamente al líder bolivariano, porque de no haber sido por su “Socialismo siglo XXI”, Casanova y su familia no estarían hoy en América.
Edgar, en Venezuela hacía de todo un poco, en Tulsa se dedica al negocio de los alimentos y es dueño de un restaurant de comida tradicional venezolana, que se ubica en la 31 y Garnett.
Cuando se habla de Chávez hay muchos que no saben que si no fuera por la gran corrupción del gobierno de Carlos Andrés Pérez, y Rafael Caldera, sus antecesores, no se podría entender la fascinación del público por Chávez y la necesidad de confiar en esta figura tan controvertida para alcanzar un cambio radical en Venezuela.
No obstante, Casanova reconoce que con Chávez se ha mejorado la distribución de la riqueza petrolera gracias a los programas sociales. También señala que la corrupción se ha acrecentado entre los personajes cercanos al presidente venezolano, cosa que no ayuda a sus buenas intenciones.
Casanova lamenta la polarización que existe en un país donde hay un pueblo dividido por el rencor generado por las pasiones políticas. Chavistas y Opositores se enfrentan en la vida cotidiana. “Se pelearon hasta los hermanos y entre las mismas familias”, cuenta Casanova, lamentándose como venezolano y como ser humano.
Al igual que la mayoría de los Venezolanos radicados en el exterior, Edgar Casanova espera un cambio para la elección de 2012 donde Chávez anunció que se postularía por la reelección, de los posibles candidatos opositores votaría por María Corina Machado, no obstante el tiempo y las propuestas que se presenten, como las de Manuel Rosales y Henrique Capriles, serán determinantes.
Los venezolanos radicados fuera de su país, gracias a la constitución de 1999, cuentan con los mecanismos para ejercer su voto desde sus consulados y pueden participar en los referéndums y ejercicios democráticos que organiza el Consejo Nacional Electoral de Venezuela.
En el interior de Venezuela la situación es distinta y diversos encuestadores señalan que existe entre un 52% y un 53% de respaldo al primer mandatario, y la oposición no tiene figuras lo suficientemente coordinadas para alcanzar un triunfo.
Sin embargo la deteriorada salud de Chávez y el enigma que envuelve la información sobre su enfermedad y evolución en el tratamiento, dejan dudas sobre su candidatura para el 2012. El Chavismo parece no tener un sucesor para su líder, y la oposición sabe que es en la pérdida del linaje donde radica la clave para retomar el sillón presidencial. (La Semana del Sur)