A escasos dos meses de haber asumido el liderazgo de la nación el
priista Enrique Peña Nieto parece dar muchas esperanzas de revertir los 12 años
perdidos que nuestro país tuvo en materia de diplomacia.
Aquel viejo PRI acostumbrado a
mantener buenas relaciones con todos los países, aquel que instituyó la
política de no intervención en la práctica de su política exterior se encuentra
de regreso y se espera retome la batuta en temas regionales.
Claro ejemplo es la reunión del
bloque regional de mandatarios latinoamericanos y del Caribe quienes se
reunieron en Santiago de Chile y a la que acudió el presidente mexicano Enrique
Peña Nieto ahí ejerció como nunca antes un liderazgo que durante 12 años
tuvimos perdido.
Desde la llegada de la derecha al
gobierno mexicano encabezada en aquel entonces por el folklórico Vicente
Fox ese personaje de botas que triunfó con la promesa de limpiar Los Pinos de “víboras
prietas”, la política exterior llegó a
un deterioro tal que suscribimos como nación de manera gratuita pleito con los gobiernos de
Cuba y Venezuela.
Como olvidar el célebre “comes y
te vas” instrucciones que Vicente Fox recetó telefónicamente al entonces
presidente cubano Fidel Castro y que este ultimo astutamente utilizó para
balconear al panista exhibiéndolo como un sumiso a las políticas establecidas
por nuestro vecino Estados Unidos.
Tampoco pasamos desapercibidos el
intercambio verbal que sostuvo con el presidente de Venezuela Hugo Chávez quien
acostumbrado a los calificativos a sus detractores no dudó en bautizar al
oriundo de Guanajuato como un “Cachorro del Imperio” refiriéndose a su
zalamería con el entonces presidente Norteamericano George W. Bush.
Los tropiezos heredados por Fox
aunados a una frialdad en el tema y poco interés por recuperar las relaciones
perdidas por parte de su sucesor Felipe Calderón nos terminaron por enterrar y
desaparecer como aquella nación de las épocas priistas en la que éramos ejemplo
a nivel regional de estabilidad y paz.
Y no es que se trate de pelarnos
con nuestros vecinos del Norte y entregarnos al bloque bolivariano que se gesta
en Sudamérica, es justamente buscar el equilibrio entre el norte y el sur y
para ese tema los priistas se pintan solos.
Con Carlos Salinas mas allá de si
fue un mal o buen presidente, en política exterior su manejo fue impecable,
tenía una franca camaradería con el líder de la revolución cubana Fidel Castro
y también la tuvo con el acérrimo enemigo de Cuba George Bush padre con quien
logró la firma del más importante acuerdo comercial de los últimos tiempos, el
Tratado de Libre Comercio con América del Norte en el que se incluyen además de
Estados Unidos a Canadá.
La mayoría de los países centro
americanos usaron nuestro territorio y nuestra mediación para lograr los
acuerdos de paz ya que padecían conflictos internos armados que costaron miles de vidas y que gracias a
nuestro país hoy disfrutan de una paz y estabilidad, los acuerdos de paz de
Guatemala, Salvador y Nicaragua se firmaron en suelo mexicano.
El museo del templo mayor en la
ciudad de México aún conserva un testimonio de esta confianza que Latinoamérica
tenía para con nuestra nación, se trata de la medalla del premio Nobel de la
Paz otorgada a la guatemalteca Rigoberta Menchú Tum quien prefirió dejarla en
nuestra patria dado que para cuando fue galardonada su país no cumplía, a decir
de ella misma los requisitos de Paz que requería para albergar la presea.
En el gobierno de Felipe Calderón
se abrió una ventanita de esperanza de recuperar un poco del liderazgo perdido,
cuando en aquel conflicto limítrofe de
Costa Rica y Nicaragua se acordó hacer en México reuniones para resolver el
diferendo sin embargo Calderón más preocupado en su “guerrita” fallida contra
el narcotráfico fijó poco o nulo interés en el tema y se disipó la posibilidad
de siquiera iniciar estas conversaciones.
La señal que mandó Peña Nieto en
la reciente reunión en Santiago de Chile hace notar que habrá una nueva forma
de ejercer la diplomacia por parte de México, el mensaje de respaldo hacia el
presidente Hugo Chávez quien convalece de un cáncer en Cuba fue claro y
contundente no prestándose a alguna situación que pudiera romper el orden
constitucional en la región.
En esta reunión el gran ausente
fue Estados Unidos quien no es miembro del bloque y no ejerce control alguno
sobre las decisiones de este, no obstante Peña Nieto ya ha logrado fuertes
lazos de dialogo e intercambio con esta poderosa nación de manera que en poco
tiempo volveremos al camino de ser un país amistoso con todas la naciones de
nuestro continente.
En el plano mundial seguramente
habrá de notarse el discurso mexicano en los organismos de integración como la
Organización de las Naciones Unidas, volviendo a nuestro tradicional enfoque de
la no intervención, decisión que durante muchos años nos hizo crecer como
nación ejemplo de la región.
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