jueves, 6 de junio de 2013

México podría recuperar su liderazgo internacional



A escasos dos meses de  haber asumido el liderazgo de la nación el priista Enrique Peña Nieto parece dar muchas esperanzas de revertir los 12 años perdidos que nuestro país tuvo en materia de diplomacia.
Aquel viejo PRI acostumbrado a mantener buenas relaciones con todos los países, aquel que instituyó la política de no intervención en la práctica de su política exterior se encuentra de regreso y se espera retome la batuta en temas regionales.
Claro ejemplo es la reunión del bloque regional de mandatarios latinoamericanos y del Caribe quienes se reunieron en Santiago de Chile y a la que acudió el presidente mexicano Enrique Peña Nieto ahí ejerció como nunca antes un liderazgo que durante 12 años tuvimos perdido.
Desde la llegada de la derecha al gobierno mexicano encabezada en aquel entonces por el folklórico Vicente Fox  ese personaje de botas que triunfó  con la promesa de limpiar Los Pinos de “víboras prietas”,  la política exterior llegó a un deterioro tal que suscribimos como nación  de manera gratuita pleito con los gobiernos de Cuba y Venezuela.
Como olvidar el célebre “comes y te vas” instrucciones que Vicente Fox recetó telefónicamente al entonces presidente cubano Fidel Castro y que este ultimo astutamente utilizó para balconear al panista exhibiéndolo como un sumiso a las políticas establecidas por nuestro vecino Estados Unidos.
Tampoco pasamos desapercibidos el intercambio verbal que sostuvo con el presidente de Venezuela Hugo Chávez quien acostumbrado a los calificativos a sus detractores no dudó en bautizar al oriundo de Guanajuato como un “Cachorro del Imperio” refiriéndose a su zalamería con el entonces presidente Norteamericano George W. Bush.
Los tropiezos heredados por Fox aunados a una frialdad en el tema y poco interés por recuperar las relaciones perdidas por parte de su sucesor Felipe Calderón nos terminaron por enterrar y desaparecer como aquella nación de las épocas priistas en la que éramos ejemplo a nivel regional de estabilidad y paz.
Y no es que se trate de pelarnos con nuestros vecinos del Norte y entregarnos al bloque bolivariano que se gesta en Sudamérica, es justamente buscar el equilibrio entre el norte y el sur y para ese tema los priistas se pintan solos.
Con Carlos Salinas mas allá de si fue un mal o buen presidente, en política exterior su manejo fue impecable, tenía una franca camaradería con el líder de la revolución cubana Fidel Castro y también la tuvo con el acérrimo enemigo de Cuba George Bush padre con quien logró la firma del más importante acuerdo comercial de los últimos tiempos, el Tratado de Libre Comercio con América del Norte en el que se incluyen además de Estados Unidos a Canadá.
La mayoría de los países centro americanos usaron nuestro territorio y nuestra mediación para lograr los acuerdos de paz ya que padecían  conflictos internos armados  que costaron miles de vidas y que gracias a nuestro país hoy disfrutan de una paz y estabilidad, los acuerdos de paz de Guatemala, Salvador y Nicaragua se firmaron en suelo mexicano.
El museo del templo mayor en la ciudad de México aún conserva un testimonio de esta confianza que Latinoamérica tenía para con nuestra nación, se trata de la medalla del premio Nobel de la Paz otorgada a la guatemalteca Rigoberta Menchú Tum quien prefirió dejarla en nuestra patria dado que para cuando fue galardonada su país no cumplía, a decir de ella misma los requisitos de Paz que requería para albergar la presea.
En el gobierno de Felipe Calderón se abrió una ventanita de esperanza de recuperar un poco del liderazgo perdido, cuando en  aquel conflicto limítrofe de Costa Rica y Nicaragua se acordó hacer en México reuniones para resolver el diferendo sin embargo Calderón más preocupado en su “guerrita” fallida contra el narcotráfico fijó poco o nulo interés en el tema y se disipó la posibilidad de siquiera iniciar estas conversaciones.
La señal que mandó Peña Nieto en la reciente reunión en Santiago de Chile hace notar que habrá una nueva forma de ejercer la diplomacia por parte de México, el mensaje de respaldo hacia el presidente Hugo Chávez quien convalece de un cáncer en Cuba fue claro y contundente no prestándose a alguna situación que pudiera romper el orden constitucional en la región.
En esta reunión el gran ausente fue Estados Unidos quien no es miembro del bloque y no ejerce control alguno sobre las decisiones de este, no obstante Peña Nieto ya ha logrado fuertes lazos de dialogo e intercambio con esta poderosa nación de manera que en poco tiempo volveremos al camino de ser un país amistoso con todas la naciones de nuestro continente.
En el plano mundial seguramente habrá de notarse el discurso mexicano en los organismos de integración como la Organización de las Naciones Unidas, volviendo a nuestro tradicional enfoque de la no intervención, decisión que durante muchos años nos hizo crecer como nación ejemplo de la región.

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